Sí, sí, «protección de datos»… todos lo hemos leído y oído pero ¿sabrías decir con certeza qué es?.

Sonará tonto pero ¿quién sabe exactamente lo que significa «datos de carácter personal»?. Párate a pensar, verás como tienes dudas a la hora de responder. 

¿El nombre completo es un dato de carácter personal? NO. 

¿El numero de teléfono es un dato de carácter personal? NO. 

¿El correo electrónico es un dato de carácter personal? NO. 

¿Y un tatuaje? NO.

¿Y el número de tu DNI? NO.

¿Y tu dirección? Tampoco. 

Entonces… ¿qué es exactamente un dato de carácter personal? 

Para empezar, tenemos un error de concepto por desunión; decimos “dato” de carácter personal cuando por sí mismo no existe un solo dato que sea de carácter personal. 

Ahora bien, ¿nombre y teléfono? SI. 

¿Teléfono y correo electrónico? Puede ser, dependiendo de la casuística. 

¿Fotografía y nombre? Por supuesto. 

¿DNI y teléfono? SI. 

Resumiendo, «dato de carácter personal» es el conjunto de datos que te identifica de forma inequívoca, o “unívoca” como refleja el Reglamento General de Protección de Datos. 

A ver, ¿por qué narices me llaman un sábado a las 3 de la tarde para venderme no se qué teléfono?
 

La segunda mentira más famosa del mundo.

La mentira más famosa, que ocupa el top 1 del ranking es: “mañana te pago”. 

La segunda es: “he leído la política de privacidad y acepto las condiciones de uso”. 

La tercera podría ser: “he leído el consentimiento de uso de mis datos”, cuando en un establecimiento nos lo dicen.

A ver, ¿quién se lee las condiciones de uso? ¿Y la política de privacidad? Y ya, ni te cuento, la autorización de uso de los datos cuando vamos a comprar algo; que si las prisas, los niños, y unos cuantos factores más que hacen que nos importe «un pito» lo que estamos firmando. 

A veces, el propio personal del establecimiento clica o acepta por nosotros varios cuadritos y ni nos pregunta: “firme aquí, que es para lo de la protección de datos”, y sin pensarlo siquiera firmamos sin saber siquiera qué hemos firmado. 

La «trampa». 

¿Por qué hace esto el depediente? 

Las personas tenemos derechos y uno de ellos es el derecho a la información referente a qué van a hacer con nuestros datos, pudiendo usar los datos para el fin específico para lo que los damos: hacer una factura, una reserva de hotel, inscribirnos en un gimnasio, etc., pero suele haber, además, otras cosas que, como dijimos antes, el dependiente marca directamente. 

¿Qué es esto? 

Cumpliendo con la ley, nos informan del uso que le van a dar a nuestros datos y realmente lo pone! (si es legal, claro).

Nosotros firmamos unos consentimientos increíbles, que si nos paráramos a leerlos, veríamos que, básicamente, estamos autorizando a que hagan con nuestros datos lo que les de la gana: venderlos, mandarnos publicidad por cualquier medio, usarlos para lo que quieran; verdaderos disparates como autorizarles a llamarnos a las 3 de la mañana para ofrecernos un producto el cual no es ni de la compañía a la que cedimos nuestros datos, porque hemos permitido bajo consentimiento explícito que dejaremos que cedan nuestros datos de contacto a otras empresas y que nos puedan llamar cuando ellos estimen oportuno. 

Esa «casillita» suele estar aparte; tenemos el derecho de LIMITACIÓN, que nos permite limitar el uso de los datos a lo estrictamente necesario para dar el servicio que deseamos y la que autorizamos a que hagan “barrabasadas” con nuestros datos. 

¿Deseas saber cómo evitarlo? 

Contacta con nosotros. Estaremos encantados de ofrecerte asesoramiento, consejos, indicarte cómo proceder, qué decir, qué firmar y qué no.

 

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